15 may. 2018

FILOSOFÍA Y TRANSHUMANISMO

Con el título "Filosofía y transhumanismo" ha tenido lugar en la casa de cultura y solidaridad el último acto del foro Julián Gómez del Castillo de este curso con el que cumplimos siete años de andadura.
Para este acto hemos tenido el placer de contar con la colaboración muy apreciada y valorada por los asistentes de Elena Postigo.
Después de la habitual presentación a cargo de los responsables del foro con el trasfondo que supone la ayuda de la memoria viva de nuestro querido amigo Julián se ha dado paso a dos intervenciones con intermedio a cargo de Elena que nos ha aportado una interesantísima  reflexión sobre los diversos aspectos que tiene el tema del transhumanismo.
Algunas de las cuestiones planteadas en la exposición y diálogo posterior fueron las siguientes:

¿Qué es el transhumanismo?
El transhumanismo ha sido definido como “un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y de aplicar al hombre las nuevas tecnologías, para que se puedan eliminar aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana, como son: el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento y hasta la condición mortal”. De este modo, Nick Bostrom, uno de los mayores teóricos de esta opinión, Presidente de la World Transhumanist Associatio (WTA), afirma que el “Transhumanismo” representa una nueva concepción operativa del futuro del hombre; concepción que reúne científicos y expertos procedentes de distintos sectores del saber: Inteligencia artificial, neurología, nanotecnología, y otros investigadores en biotecnología aplicada. A éstos se unen filósofos y hombres de cultura, con el mismo fin: el de cambiar, mejorar la naturaleza humana, y prolongar su existencia.




  • Historia del Transhumanismo y exponentes relevantes
Esta teoría hunde sus raíces en la antigüedad griega, pero encuentra a lo largo de toda la historia los elementos que han provocado su nacimiento. Desde siempre, en efecto, el hombre deseó mejorar sus capacidades físicas y mentales con diversos métodos y aspiró a la felicidad. Sin embargo, sin duda la Revolución Científica y el pensamiento moderno constituyeron un giro decisivo, tanto en el modo de desarrollar la Ciencia positiva como en la visión concreta del hombre.
Otro hito del pensamiento de Occidente muy importante para el Transhumanismo lo constituye la formulación de la teoría evolucionista, enunciada por Darwin en su obra El Origen de las especies (1859).
  • ¿Cómo se logra el transhumanismo en la práctica?
En primer lugar está la aplicación de la técnica eugenésica prenatal a embriones, eso es, la selección de seres humanos “sin defectos ni patologías”  y la eliminación de los seres enfermos con una técnica oportuna. De hecho, el movimiento transhumanista y los representantes de la eugenética liberal, como, por ejemplo, J. Savulescu, sostienen la licitud de la elección de los embriones sanos y la eliminación de los que presentan patologías, graves y no graves.
En segundo lugar, se mira a la nanotecnología molecular, que, a través de la introducción de microchips en diversas partes del cuerpo, quiere activar y potenciar las distintas capacidades, especialmente las cerebrales.
Otra posibilidad la representan los fármacos que favorecen el control el bienestar emocional (los antidepresivos), que tienen la finalidad de limitar el impacto negativo de algunas experiencias, bloqueando los centros de control y los neurotrasmisores
  • Análisis crítico de las premisas antropológicas de la teoría y sus implicaciones bioéticas
Desde el punto de vista bioético, las implicaciones más graves que pueden verificarse si se llevan a cabo estas teorías son: la eliminación eugenética de seres humanos “imperfectos” o con malformaciones (caso del aborto eugenético y diagnóstico previo a la implantación con finalidad selectiva; la creación de embriones humanos “más perfectos”; la eliminación de la igualdad entre todos los seres humanos; el empleo de nanotecnologías con aplicaciones humanas, sin pensar con anterioridad en cuáles serían las consecuencias en el hombre (se puede pensar, por ejemplo, en la privación, disminución o control de la libertad y de la conciencia); la criogenización del ser humano, etc. Todo esto llevaría, además, al crecimiento de una mentalidad reduccionista sobre hombre, eficientista y que no respeta la dignidad del ser humano, sea cual sea la situación en que se encuentra.

Con agradecimiento a la colaboración que nos ha prestado Elena Postigo y a los amigos y colaboradores del Foro nos despedimos hasta el próximo curso.